Reflexión sobre la enseñanza del Diseño (centrado en las personas).
La emoción es uno de los factores más fuertes en la experiencia del usuario, principalmente porque produce respuestas inconcientes respecto a un producto, ambiente, interfase, etc. Nuestros sentimientos influencian fuertemente nuestras percepciones y dan un marco a cómo pensamos o nos referimos a nuestras experiencias cuando estamos en contacto con un producto o sistema. Es por esto, que se incorporan al proceso de diseño, métodos y herramientas que facilitan la interpretación de esas emociones. Se leen necesidades y deseos, para que el resultado diseñado esté en el cruce entre la viabilidad, la factibilidad y la deseabilidad. Muchas de estas técnicas y herramientas están bajo la mirada del diseño centrado en las personas; por lo tanto una de las primeras claves es formar futuros diseñadores que se centren en la población usuaria para realmente generar impacto. Es claro cuál es la importancia, para mi, de esta visión, pero... ¿cómo transmitir esa importancia a "nuestros" estudiantes? Y ahí comienza el diseño de las experiencias de aprendizaje, para ser coherente:
👉 Enseñar diseño centrado en las personas, utilizando el diseño centrado en las personas para crear la experiencia de aprendizaje.
PRIMERO LO PRIMERO
La primera etapa de esta metodología DCP se refiere a empatizar con la población usuaria, en este caso la estudiantil, que, a lo largo del tiempo y en diferentes entornos socioculturales (este tema lo dejo para otro post), se ha ido transformando: edad, estilo de vida, nivel de avance en la carrera, uso de tecnología, y otros. Esto me obliga a estar en constante revisión de mis supuestos y a conocer y re conocer año a año a "mis" estudiantes. En este caso, hay varias herramientas que nos permiten acercarnos y reconocer necesidades y deseos.
TRES CLAVES
La conexión emocional con el proyecto a realizar es de suma importancia. El usuario para esta experiencia de aprendizaje, es creativo y curioso, por lo que debe plantearse un desafío a esa altura. Una experiencia que les motive, les involucre, y se comprometan emocionalmente con el reto.
Por otra parte, el diseño de las actividades y prácticas, que impliquen el observar crítico y el hacer, para conocer y retener el conocimiento específico. Según Bonwell y Eison (1991) el aprendizaje activo es “incentivar a los estudiantes a hacer cosas y pensar sobre las cosas que están haciendo”. En esencia, el concepto de aprendizaje activo está apoyado por investigaciones que muestran que los estudiantes aprenden más y retienen su aprendizaje por más tiempo si lo adquieren de forma activa en vez de en forma pasiva.
Y, como tercer clave, no de menor importancia, el formato y la intensidad del curso.
1- Emociones2- Hacer3- Intensidad
RESULTADOS
A lo largo de mi experiencia como docente universitaria de grado y posgrado en el área de diseño, en México (2006-2010) y en Uruguay (2004-2005 y 2012-2021), he experimentado en estas tres dimensiones, con aciertos y fracasos, y aquí les comento mis hallazgos positivos.
Emociones: si el tiempo del curso permite involucrar a los estudiantes de una forma progresiva, entonces se genera una primera etapa de concientización sobre el propio cuerpo, sobre la manera en que nos vemos a nosotros mismos como usuarios. Habrán actividades donde se evalúa cada uno a si mismo, sus tareas y los entornos en que se desarrollan, para comprender el valor de cada elemento a su alrededor, y la forma en que está posibilitado y llamado a transformarles. Y luego pasamos a la etapa de "mirar al otro", a sus pares dentro de la comunidad estudiantil primero, y luego, y aún más rico como experiencia, a usuarios inspiradores. Para llegar a estos usuarios, se contactan personas que no concurren al centro de enseñanza, personas adultas mayores y población infantil, para salir de la zona de confort de la auto referencia en rango etario; y personas en situación de discapacidad, la diversidad de la vida misma. La experiencia con esta población inspiradora conforman los casos más ricos en cuanto a experiencia emocional para los estudiantes, ya que están cara a cara con una persona, conversando sobre sus diferentes necesidades y reconociéndose como partícipes en la búsqueda y propuesta de soluciones. Se genera un compromiso con el usuario que hace que las propuestas y el estudio del caso sean hechos a conciencia y en profundidad suficiente como para cumplir con las expectativas generadas. Por eso le llamo experiencia desafiante de alto impacto, este impacto tiene que ver con la retención del momento y de los conocimientos adquiridos.
Hacer: he aquí la clave fundamental, el diseño mismo de las actividades y prácticas que garantice la recordación del evento. Un objetivo general con metas alcanzables en poco tiempo, que suman una a una, pero que pueden iterar. Sumado a la guía docente, su participación como tutor, que va liberando autonomía al estudiante en la construcción de este aprendizaje. Ese hacer más independiente debe pasar de un nivel medio a uno alto, para que a punto del egreso, las y los estudiantes confíen en sus habilidades y su criterio, como valor adquirido.
Intensidad: me refiero con esto, al formato del curso en cuanto a carga horaria y frecuencia semanal. Los cursos con una frecuencia semanal baja (una vez), pierden la continuidad frente a cursos que tienen mayor frecuencia; y en una instancia de por ejemplo 2 horas, los primeros 15 o 20 minutos se utilizan de puesta a punto. Por lo que lo ideal sería llevar los encuentros sincrónicos a por lo menos 3 veces por semana. Además la carga horaria de cada instancia, tiene que estar manejada de tal manera que el tiempo sea apropiado para la actividad, que como se fundamentan en el hacer, la reflexión y discusión sobre lo hecho, son a veces, más extensas que instancias puramente de conferencia. Todas las temáticas que puedan ser revisadas solamente por el estudiante de forma autónoma, se harán de forma asincrónica. La experiencia me ha demostrado, que cursos más intensivos, de más de 3 veces a la semana y entre 3 a 5 horas en cada encuentro, dejan una huella de recordación profunda, y el conocimiento aplicado se transforma en conocimiento adquirido.
He tratado de resumir aquí parte de mi experiencia, con el cometido que pueda aportar a otras prácticas. En siguientes posts iré publicando ejemplos de actividades que he realizado siguiendo estas pautas; la forma en que testeo y modifico los cursos a través de la participación, la evaluación de actividades, así como la modalidad ajustada a un sistema híbrido.
¡Les agradezco los comentarios! Nos encontramos en el siguiente post.


